La CWLC 2026 ha terminado. Empecemos por el final.






Después de un café con leche y una media luna estoy listo para escribir un post que no va a ser corto. Empecemos por el final.
Ayer salí de HIT Polo después de una semana intensa en Buenos Aires y once meses de preparación. ¿La sensación cuando se cerraron las puertas del ascensor? Soledad y tristeza. Hay quien me dijo que era la presión saliendo del cuerpo al saber que todo había terminado y que había ido bien. Yo prefiero creer que empecé a echaros de menos a todos desde ese momento.
Por respeto a los que llegaron puntuales el primer día 😉 no voy a contar cómo llegamos hasta aquí, pero el resumen es este: en 2019 me enamoro de LATAM y su gente en dos eventos. En la pandemia empiezo a preocuparme por toda esa gente y acabo haciendo unos webinars, en uno de ellos conozco a Uri Iskin, que es un tipo genial con el que nunca perdí el contacto. Dos conferencias en España después, y ya con Uri y con Gabriel Bucher en escena, que como sabéis es una fuerza de la naturaleza, Gabriel me dice en varias ocasiones que hay que armar algo igual en LATAM. La última vez lo hizo en LinkedIn, así en abierto y a lo loco. Una call después, me había embarcado a organizar una conferencia a 11.366km de casa.
El resumen de cómo se llega al día del evento: una montaña rusa de las grandes, de esas con caídas en vertical, tirabuzones y toneles, en las que a veces quieres morirte y a veces estás exultante. No os estoy llorando, os lo cuento. Y no me quejo, porque yo lo elegí. Fue mi decisión.
En todo este proceso hay agradecimientos que no pueden esperar.
Primero, «La Brigada A» de HIT: Lei, Juli y también el «Sr. Palo» y el resto del equipo de eventos, marketing y equipo técnico. Cada uno con su estilo y su especialidad, pero todos letales. Sin ellos la CWLC habría sido otra cosa, otra cosa peor, por las dudas.
Pero hay varios héroes sin capa en esta historia que merecen ser nombrados.
Uri, que acudió al llamado en los momentos clave. En términos futbolísticos sería algo así como Iniesta: te coloca el balón en un lugar que creías imposible para que resuelvas, y cuando el equipo lo necesita hace disparos imposibles que nadie ve venir. Ni se molesta en celebrarlos porque ya está pensando en lo siguiente.
Manu Zea, que siempre, siempre, siempre está ahí. Que entiende la carga que conlleva organizar una conferencia, que sabe escuchar y dar consejos, a veces largos y a veces cortos, pero siempre de calado. Que voló miles de kilómetros y llegó con la intención de ayudar «en lo que necesites» (sus palabras, no las mías) y por supuesto de comerse un buen asado: espero que Carol, su esposa, me disculpe por habérselo robado casi una semana.
Y hay un héroe al que no reconocí en el escenario y espero que me perdone por eso: Sean Espinoza de Nexudus. Me puso en contacto con espacios interesantes, me ayudó a entender las costumbres del lugar y me acompañó en todo momento, vio y escuchó lo bueno y sobre todo lo malo 🙈 de todo el proceso, sin pedir nada a cambio. El mundo necesita más Seans. Gracias, y discúlpame por no haberlo dicho públicamente en el evento. Porque no solo Nexudus apoyó, Sean también lo hizo en lo personal, y eso, para mí, cuenta.
Y ya que hablo de Nexudus: gracias a Carlos Almansa, que pese a saber la magnitud del reto que este evento representaba decidió ser el primero en subirse al carro.
Mauricio fue el segundo. Jamás habíamos trabajado juntos, y habíamos coincidido en eventos desde 2014 sin haber hablado más que online, pero alguien que me dice «te quiero apoyar ahora» (con ese «ahora» que significa «cuando lo necesitas») no me merece agradecimiento, me merece otra cosa: respeto. La CWLC es tu casa y la de Zora Systems, más después de haberme dado cuenta de que ese gesto, y volar nueve horas para venir al evento, es solo la punta del iceberg. Si no conocéis a Mauricio Savariego y habéis coincidido con él os lo estáis perdiendo.
En el clan mexicano, y otro de los que se sumaron rápido a esta aventura argentina, Isaac Carreón: presidente de AMXCO, fundador de Flexoffices y nerd declarado. Me alegra mucho que esté en la familia y que nos habló desde la experiencia de cómo tener un espacio resiliente.
Last but not least, Javier García Iza. Me encanta que nos hiciera un hueco en su agenda para traernos una charla muy inspiradora, le valió la segunda posición al mejor speaker de esta edición, que preparó hasta el último detalle, y que intuyo volvió loco a su equipo para que le siguieran el paso: detrás de ese espíritu libre hay, me arriesgo a decirlo, un perfeccionista. Gracias por sumarte. Significó mucho para mí, y sé que dejaste de hacer cosas para volar al sur, y que lo harás de nuevo para volar a España en unas pocas semanas.
¿Con quién seguimos? Tengo demasiadas opciones. Le agradezco a Paloma García de Savills que volara desde Madrid para ofrecer una foto de lo que está pasando en el resto del mundo. Su ponencia llegó con un dato que cambia cómo entendemos el sector: las multinacionales han pasado de representar el 13% de los usuarios del flex en 2020 al 47% en 2025. El flex ya no es cosa de startups — el corporativo es el nuevo motor. Y hablando de data, había que echarle un ojo a la región. ¿Quién mejor que JLL? Gonzalo Meira es otra de esas personas que apoyó sin conocerme, solo porque le hablaron bien del proyecto. Sumó a JLL y sumó a su equipo, con Guido en la ponencia y con Inés trabajando codo a codo con nosotros para asegurarnos de que este evento tuviera la mejor acreditación y el mejor lanyard del mundo. La ponencia llegó con datos que no dejan indiferente: el flex representa solo el 4,2% del stock de oficinas en LATAM, apenas más de un millón de metros cuadrados repartidos entre seis ciudades, con una ocupación del 70-80% y solo el 3% de las grandes empresas utilizando el flex para más del 10% de su portafolio. La oportunidad por delante es enorme. Gonzalo, Inés Menendez Behety, ojalá pudiera meteros en la maleta de vuelta a España.
Otros imprescindibles: Paula Olivero, Guido Embom y David Fleita. Sin el equipo de ProHygiene esto no habría sido posible, ni habría olido tan bien. Coordinar la colaboración con Paula fue un reto, pero uno muy divertido, y estoy seguro de que esto no queda aquí.
Siguiendo con los ponentes quiero agradecer a Gabriel Bucher que se desnudó ante la audiencia en el «uno contra todos» y que solo esquivó una pregunta 😉, aunque eso solo le valió el segundo puesto, porque fue derrotado por su amigo Ernesto De Olazával, que no hizo excesiva leña del árbol caído. Ernesto, gracias por venir, por traer a tu equipo a compartir y aprender. Con Manuel siempre quisimos que esto fuera un estándar: nos encanta que vengan CEOs a la conferencia, pero también personas de distintos niveles de responsabilidad en la organización.
Y en lo muy personal: creo que si yo no hubiera asistido a la CWSC hace años no estaría en esta industria. La CWSC, la Coworking Europe Conference y la CU Asia lo cambiaron todo para mí. Me gustaría que la CWLC se convierta en un punto de inflexión para otras personas. Como otras conferencias lo fueron para mí.
A Fanny y Daniel Moral, que vinieron a contarnos cómo pasaron de un garaje en São Paulo a estar en dos continentes sin perder su espíritu ni dejar de buscar el impacto en todo lo que hacen, y todo ello trabajando juntos y mientras siguen felizmente casados: un reto al que no todos pueden aspirar.
Y hablando de impacto, tenemos que hablar de la venezolana favorita de la Coworking Latam Conference: Carolina Brito, que con su energía y un poco de doping con chocolate consiguió despertarnos después de comer y contarnos cómo se puede generar impacto real desde un coworking.
En el único panel de la conferencia queríamos poner sobre la mesa distintas realidades del coworking independiente. Gracias a Carlos Umanzor por contarnos la realidad de Nexcrea en Honduras y por el product placement, no solicitado pero muy agradecido, de mis servicios de consultoría. A Daiana Duca por explicarnos cómo el coworking puede expandirse hacia activos logísticos. Y a mi amigo Iván Fierro por contarnos la evolución de Casa W, una de las marcas con más trayectoria y metros cuadrados en una ciudad secundaria de Latinoamérica, Concepción, que apenas alcanza el millón de habitantes.
Todo ello con la moderación de Tamara Giménez, que ejerce uno de los roles más difíciles en cualquier conferencia y lo hizo con mucha solvencia. Otro de los roles complejos es llevar un workshop, y Leonardo Velásquez lo hizo extraordinariamente bien: mi opinión y el feedback de los asistentes coinciden, y eso que tenía a varios pesos pesados en la sala.
Javier Merino vino a poner orden y a contarnos cómo mejorar el servicio de un espacio: qué medir, qué analizar y cómo rediseñar sistemas. Los resultados de sus espacios hablan por sí solos, pero lo que quizá no sabes es que su competencia respeta su producto. Y eso dice mucho.
Pero todo empezó con Bruno Pedreira: su ponencia fue un recordatorio de dónde estamos y hacia dónde vamos. El mundo se mueve más rápido que nunca y no podemos permitirnos el lujo de quedarnos quietos o dejaremos de ser competitivos.
Gaby Campodónico nos habló de cómo estamos transitando del People Centric al People Capability Centric y cómo esto está afectando a los espacios de coworking. Diego Sivorí abordó algo que rara vez se toca en conferencias del sector: el bienestar de los equipos que trabajan gestionando nuestros espacios, los que hacen la magia cada día y que, al menos en los eventos del sector, no están suficientemente presentes.
Y como no podía ser de otra forma teníamos que tener el buzzword en el evento, pero esta vez desde un punto de vista que a todos nos preocupa especialmente: la IA como herramienta de búsqueda que está empezando a desplazar, lenta pero inexorablemente, a Google Search. Cuando empezamos a preparar la ponencia con Pablo las búsquedas con IA representaban el 1% del total, en la presentación el día del evento ya eran el 2% y seguirá creciendo. Desde la CWLC creemos que tener un buen posicionamiento GEO es esencial, dada la opacidad con la que actúan estas herramientas y cómo no aparecer en una primera respuesta puede ser una barrera mucho más difícil de superar que no aparecer en la primera página de Google. Desde aquí agradezco a Pablo Di Filippo y a Blas Herrera la paciencia: os metí un poco más de presión de la cuenta porque sabía que sería un tema clave. Gracias por el esfuerzo y por una ponencia impecable en un tema que no para de evolucionar y que probablemente en meses estemos ante un panorama bien distinto.
Y me he dejado para el final la entrevista que le hice a Claudio Bulbarella, que es contenido clave y que me consta que ya ha abierto los ojos a más de uno. Claudio no suele dar entrevistas, y su generosidad al venir al evento a contar su realidad con la naturalidad y la sinceridad que pocas veces encuentras es exactamente lo que necesitaba esa sesión. Porque entender cómo piensa un propietario es probablemente lo más importante que puede hacer un operador. Claudio explicó qué significa ser «un operador serio» para un landlord, cuándo es más fácil despertar su interés y muchas otras cosas que… voy a ser deliberadamente vago para que no te pierdas la próxima edición de la CWLC. Desde aquí te doy las gracias, Claudio, aunque creo que te las debería dar toda la industria.
Pero todo esto no tendría sentido sin vosotros. Por mucho que lleve, con este, 17 eventos organizados, siento una mezcla de vértigo y orgullo cada vez que recibo una notificación de que alguien ha comprado una entrada y va a volar miles de kilómetros para venir a algo que he construido. Siento la responsabilidad de saber que habéis invertido en la entrada, el vuelo y el hotel, que habéis dejado de lado vuestras vidas durante dos días, y que, de ese evento, tenéis que salir con valor, conocimiento, inspiración y contactos. Me gustaría que la CWLC se convierta en una cita obligada porque así lo decidís vosotros, no porque nadie afirme que lo es.
Habéis venido desde Argentina, Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Colombia, Ecuador, Panamá, Honduras, México y España. Espero que haya valido la pena. Y me gustaría tener vuestro feedback: he encontrado cosas que mejorar, pero seguro que muchas me han pasado desapercibidas. Necesito vuestra ayuda para, en la segunda edición 😉, cometer errores nuevos.
Me he guardado para el final un agradecimiento especial para Fer Niizawa. Fer, nos conocimos en septiembre y fue conexión instantánea. Yo tenía muchas dudas sobre dejar conducir a alguien el evento y tardé mucho en decidirme: en España siempre lo hemos hecho nosotros mismos y me daba miedo que el carácter de lo que tenía en la cabeza cambiase. Me daba miedo que se transmitiera de otro modo. Pero me leíste a la perfección en un instante. Lo hiciste mucho mejor de lo que yo lo hubiera hecho, y he de reconocer que tuve suerte de tenerte, porque si no el evento habría sido imposible de gestionar.
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